La Artista

Véronique Clanet, la vida de un artista

 

Véronique Clanet,  socia de la prestigiosa Fondation Taylor y miembro de la Maison des Artistes desde hace más de 20 años, expone en Francia y también en el extranjero, creando momentos privilegiados para descubrir sus obras, llenas de ternura, de delicadeza y de sensibilidad.

Nacida en el departamento del Ariège, se instala en Lahitte-Toupière un pueblecito situado en los Altos Pirineos.

Con 27 años entra en la Ecole des Arts de Tarbes.

Si bien sus primeras creaciones se inspiran muy particularmente en MODIGLIANI, su estilo se afirma muy rápidamente, con obras en las que pone de relieve la representación femenina, el porte de la cabeza, la expresión de los rostros, pero también el juego de  los colores.

En 2001 crea el  « taller de Véro », una actividad que le permitirá enseñar las artes plásticas al tiempo que perfecciona sus conocimientos artísticos.

Tras 10 años de llevar a cabo esta experiencia, llena de vivencias compartidas y de emociones, decide consagrarse plenamente a su arte y más particularmente a la escultura.

Este segundo periodo conocerá la expresión de su sensibilidad a través de la realización de unas figuras de bronce, las llamadas « femmes feuilles », o mujeres hoja, donde la maestría del movimiento se afirmará a través de escenas voluptuosas y sensuales llenas de paz, de amor y de dulzura.

Pero Véronique Clanet no podía darse por satisfecha con esta única aproximación artística y empujada por una desbordante ambición creadora ha escogido abordar su obra desde otras formas, otras técnicas y otros materiales.

Es por lo que, naturalmente, decide volver a coger el pincel. Este retorno a las fuentes verá la afirmación y el reconocimiento de la artista con el nacimiento de sus emblemáticas « pétillantes », unas mujeres « chispeantes » que simbolizan el universo propio de Véronique Clanet.

Bien sea sobre el lienzo, en la resina o en la terracota, nos vemos sumergidos en un universo de los años locos, en los que la mirada de esas damiselas destila una mezcla inteligente de ingenuidad y de seducción.

Es una invitación a descubrir las obras de una artista que sabe diversificarse, creando obras con estilo pero también temáticas (Marianne) que encontrarán su lugar tanto en las galerías como en los atrios de los espacios más prestigiosos, dedicados a la contemplación.

Así pues, les invitamos a que vengan a descubrirlas, a acercarse a ellas y a escucharlas. No cabe la menor duda de que sabrán transportarles a su  mundo y hacerles compartir el maravilloso y mágico ensueño de las « pétillantes ».

Pascal Carabin


 

 

Artista pintora y escultora de Altos Pirineos

 

Imagínense un bonito pueblo en los Altos Pirineos, con un puñado de casas auténticas, diseminadas aquí y allá, en medio de un paisaje natural. A medida que llegamos a las primeras viviendas una sensación de serenidad se apodera de nosotros. Es allí, lejos del estrés y de los ruidos de las grandes ciudades, donde Véronique Clanet se instala con su familia. Su casa, típica de la zona, se esconde en un entorno de ternura y de amor. Y sin embargo, de esta antigua construcción, de esta vegetación bien afianzada en la tierra, emanan una fuerza y una estabilidad que imponen el respeto y la confianza.

Habiendo siendo cortésmente invitado, descubro este lugar que me parece mágico. Me siento atraído por él, por la autenticidad del lugar. Siento ganas de dejarme invadir por la calma que reina en él.

Penetro en el jardín que rodea esta morada y me siento más ligero, más sereno. Dentro de mi se hace el vacío. ¡Qué felicidad!

No me sorprende en absoluto descubrir aquí una artista. Una artista auténtica en sus emociones, en la sensibilidad de su interpretación. Pero también una artista poderosa, que saca la fuerza de sus raíces, a la vez que se centra completamente en el futuro.

Cuando cruzo el umbral del taller se abre ante mi un universo particular. Yo esperaba descubrir el antro típico de un artista: desordenado, lleno de trastos, oliendo a tierra, a óleo, a transpiración, a café frío y a tabaco. Nada de eso. Aquí reina un orden perfecto. La planta baja está consagrada a la escultura. Arriba están el taller de pintura y la exposición. Dos espacios dedicados a la creatividad y a la concretización de los sueños.

De vuelta en el taller de escultura me sorprende esta luz natural, este sol que entra por todas partes para iluminar esta cueva de Alí Babá. A lo largo de las paredes hay unas estanterías de madera donde se ordenan, perfectamente, las obras en curso, los moldes, unas cajas de cartón, unas bolsas de plástico de misterioso contenido, un sombrero, un delantal manchado de pintura y un poco más lejos, multitud de objetos dispares. En un rincón, una mesa redonda y unas sillas invitan a los visitantes a tomar algo, ofrecido graciosamente por la dueña de la casa.

Y en el centro de esta sala hay mesas de trabajo, terrones de tierra, fantasmas recubiertos de sábanas blancas y de plásticos, utensilios de bruja, pinceles, óleos… y un olor fuerte de alquimia intelectual y mística. La inspiración de Véronique está aquí, entre nosotros, en el corazón de este universo. Pero ¿de dónde le viene esa inspiración, esa enérgica dulzura? ¿Cuáles son sus fuentes?

Véronique evoluciona en medio de su universo en el que es fácil imaginar un ángel, una especie de ectoplasma que flota ligeramente velando por sus hijos. Tanta dulzura contenida en una fuerza tan tranquila. Una mano de hierro en un guante de terciopelo. Esta dualidad se impone en sus obras. Esta fuerza contenida surge de cada cuadro, de cada escultura.

Las « Pétillantes », esas muchachas “chispeantes” con esas caras de ángel, a la imagen de la artista, y con esas expresiones de no haber roto nunca un plato. ¡Qué ternura ! ¡Qué sensualidad! Una mirada de muñeca, una naricita puntiaguda que apunta hacia el cielo, unos labios que provocan algo más que un piropo. Al verlas por primera vez, las Pétillantes dan la impresión de ser unas damiselas simpáticas, gentiles, graciosas y elegantes… pero… no se fíen… 

Les invito a comenzar la visita. Déjense llevar por este paseo por la ensoñación…

Agradezco a Véro que me haya dado la oportunidad de expresar lo que siento.

Les deseo que puedan experimentar la misma felicidad.

Pierre Lerot